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Buena noticia:
una crisis global
obliga a buscar
la máxima
eficacia de
la creatividad
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El exitoso
empresario
John Wanamaker
confesó que la
mitad
de su inversión en
publicidad era
un
despilfarro. Pero su
gran problema
era...
¡no saber cuál mitad!
("Half the money I spend on advertising
is wasted;
the trouble is I don't know
which half")
¿Qué puede hacer
usted
para evitar que
el 50%
de su inversión
en
publicidad se
malgaste?
Algo simple. Utilizar la creatividad...
con sentido común.
Vivimos tiempos de avanzadas
tecnologías de fabricación
y gran
competitividad. Y esto exige altos
estándares mínimos de calidad a
los productos y servicios que
pretendan
alcanzar y sostener
posiciones de liderazgo comercial.
Ejemplo: una
empresa desarrolla
un muy buen producto. Original o no.
Pero con atributos muy competitivos.
Y quiere lanzarlo al mercado.
Posicionarlo en primeros puestos.
O quizás incrementar una cuota
de mercado ya obtenida.
Se ve obligada a comunicar nuevos
argumentos a su 'target'.
Pero la saturación publicitaria dificulta
cada vez más
captar la atención
de su audiencia. Despertar su interés.
Ganar su confianza, su credibilidad.
Condiciones esenciales para persuadir
a ese público objetivo de que decida
comprar ese producto... y no otro.
La gente no compra
productos o servicios;
compra BENEFICIOS
(Una mujer no compra zapatos
sino pies bonitos)
Forzosamente la empresa necesita
ser 'creativa'. Crear valor en la
forma de comunicar los beneficios
que el producto ofrece.
Generar y emitir
nuevos mensajes
publicitarios
que parezcan muy
originales. Buscar novedosas ideas,
cautivantes apelativos, imágenes,
formas, colores, sonidos, voces,
soportes adecuados para insertar
los mensajes, planes de media-mix,
etc. No solo "eficientes" sino
- y por sobre todo - eficaces.
Entonces, acude a destacados
profesionales de la comunicación.
E invierte mucho dinero en súper
producciones grandilocuentes. En
spots para TV y cine con magníficos
despliegues audiovisuales al más puro
estilo Hollywood.
Anuncios que ganan premios por su
innegable
estética, espectacularidad
e impacto. Pero, a pesar de todo...
el producto no se vende.
Porque sorprender no es sinónimo de
persuadir. Y eficiencia no es lo mismo
que
eficacia.
Los post-tests hablan de que las
personas recuerdan los detalles de
esos
geniales anuncios.
Es decir: son
anuncios 'eficientes'.
Pero esas mismas
personas
no logran
diferenciar los
atributos distintivos del
producto, sus beneficios, ni
recordar su marca.
Es decir: no son anuncios 'eficaces'.
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Esa empresa ha destinado ingentes
sumas de dinero a emitir dichos
mini-shows de 30 ó 60 segundos.
Memorables, sí, pero que no logran
diferenciar ni posicionar al producto
ni a
su marca.
Porque un anuncio que
carece de una clara
promesa de beneficio
simplemente no vende
Entonces, como Wanamaker, la
empresa
sabe bien que ha malgastado
una de las mitades de su inversión
publicitaria. Pero... ¿cuál de ellas?
Su caso no habrá sido el único.
Millones de anuncios han sido
emitidos desde la creación de la TV.
Muy pocos
han sido realmente eficaces
para incrementar las ventas en relación
rentable
con la inversión realizada.
En su gran mayoría solo han sido
enormes
despilfarros en nombre de
la 'creatividad'.
Controlar y
superar la crisis
Si bien no son sus causas principales,
el despilfarro y el lujo (Del latín luxus:
Demasía en el adorno, ... Abundancia
de cosas no necesarias.) son dos de los
factores concurrentes que han llevado
a la eclosión de la actual crisis global.
La buena publicidad
es útil y necesaria.
Pero los excesos
publicitarios no lo son.
Un caso real
como ejemplo:
Poco antes de la masificación de la
foto digital, una gran cadena de
laboratorios fotográficos implantó
un estilo de ventas inédito:
Con el revelado y las copias en
papel de cada carrete fotográfico
entregaba al cliente -sin coste
añadido-
un nuevo
carrete
de
película
color más una copia
ampliada y
un álbum.
Creamos spots TV de 30
segundos
y anuncios gráficos
para publicitar
estos
beneficios.
Se trataba de una
nueva forma
de comercialización. De 'educar' a un
nuevo mercado.
Por ello
debimos, en primer término,
concienciar a los
usuarios de que
no sería una mera promoción
por tiempo limitado. Sino que se
convertiría en un estilo de ventas
permanente. Éste
fue bienvenido
por los clientes con éxito rotundo.
Lo que obligó a que
también fuese
adoptado por sus
competidores.
Una vez impuesto el sistema de
comercialización,
evaluamos la
posibilidad de reducir la duración
de los spots de TV a una mínima
expresión. Y resumimos en solo
7 segundos el concepto que
antes transmitíamos en 30.
Sin perder eficacia en la comunicación.
Porque el beneficio ofrecido era
nuestro
mejor y más eficaz argumento.
A lo que sumamos el
prestigio de la
empresa y su mérito
por
haber sido
creadora de un estilo
de ventas que
beneficiaba -fundamentalmente- a
los consumidores.
Y, usted sabe bien que "quien da
primero..."
La reducción en un 75% del tiempo
de duración de los spots TV permitió,
además,
redimensionar
la planificación
de medios
y la
compra de espacios.
Aumentamos la tasa de repetición
diaria,
para lograr una mayor
frecuencia de
exposición de
las
audiencias a los
mensajes.
Economizamos también obviando
la compra de espacios en prime-time.
Generamos más GRPs a menor coste.
Y optimizamos el media-mix mensual
mediante la técnica 'flighting' de
distribución de la carga publicitaria.
Los resultados positivos
fueron
inmediatos:
Aumento sostenido de las ventas.
Consolidación de la marca y su
liderazgo
en
el mercado regional.
Optimización del presupuesto
mediante una reducción
de la
inversión
a menos del 50%.
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La persistencia,
otro condimento de
la eficacia
La experiencia ha demostrado que,
al finalizar un período de crisis, las
marcas que han sostenido su
presencia publicitaria son las que
lograron resguardar la credibilidad
en su imagen. Y han retomado más
velozmente el camino de la
lecuperación y
del desarrollo.
Porque nunca desaparecieron de
las mentes de los consumidores.
Y demostrar persistencia es símbolo
de fe, de esperanza, de confianza
en nuestras fortalezas y convicciones.
Por todo esto se hace cada vez más
imperativo
tomar conciencia de la
gran diferencia conceptual entre:
'creatividad' y 'creatividad eficaz'.
Entender esta diferencia puede
no sólo
significarle a usted el ahorro
del 50% (o quizás más) de su inversión
destinada a publicidad. Puede además
ayudarle a mantener el control de su
negocio
para superar la crisis.
Enfóquese en
su marca
Su marca no es solo un nombre
comercial y un logotipo. Es también
toda acción que contribuya a
optimizar la percepción favorable del
público en general acerca de usted,
de su empresa, de sus productos y
sus servicios.
Generar y sostener
la percepción positiva
del valor de su marca
mediante una inversión optimizada y rentable
Éste es el gran y difícil desafío que ha
de afrontar eficazmente la verdadera
creatividad aplicada al ámbito del
marketing y la publicidad.
El valor sin límites
de las buenas ideas
Los bienes de uso y de
consumo
suelen tener fecha de caducidad;
una vida útil limitada.
Pero las buenas ideas perduran.
Albert Einstein dijo: "La mente que
se abre a una nueva idea, nunca
regresa a su dimensión original".
Se puede poseer un gran capital
para invertir en negocios. Pero ese
capital por sí mismo, sin ideas eficaces
en acción, carecerá de valor.
Las crisis, las desvalorizaciones, etc.,
pueden afectar a la producción de
bienes tangibles de uso y consumo.
Pero no pueden afectar la gestación
y el fluir de nuevas buenas ideas en
las mentes creativas.
Lo intangible tiene igual o mayor
valor que lo tangible.
Las buenas ideas perduran.
E incluso multiplican su valor.
Sume a su capital de
negocios el impulso
de las ideas eficaces
que VENDEN
Tenemos mucha experiencia en
diseño de ideas para comunicación.
Tanto tradicional como basada en
nuevas tecnologías.
Los tiempos se aceleran.
Contacte con nosotros.
Nuestros servicios le ayudarán
a minimizar riesgos. A optimizar
la rentabilidad de su inversión.
A consolidar el éxito.
Además, usted recuperará al 100%
su inversión en nuestros servicios
creativos. Porque será el mismo
incremento de sus ventas quien
habrá pagado nuestro trabajo.
Piénselo. Y entre en acción.
¿Quiere que hablemos de
sus necesidades y objetivos
de comunicación?...
Escríbame a:
contacto@cristianguardia.es
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